miércoles 4 de junio de 2008

Cambio climático. Capítulo 3. Causas (I).

Bueno, después de mucho dudar, creo que tengo la suficiente base como para exponer las causas del fenómeno, que son muchas, más allá de lo que la prensa o los políticos digan. Y en este capítulo voy a intentar relacionar un artículo publicado en Nature en abril del año pasado por un profesor de la Universidad de Harvard con las causas del cambio climático. Es este ---> Link

Bien, vamos al lío. Primero, exponer los datos.

Dato 1: El profesor Jeremy Bloxham presenta un estudio en el que se afirma que el campo magnético terrestre ha disminuido un 10% en los últimos 160 años.

Dato 2: Se puede comprobar aquí: ---> Link Cambio sustancial en el ángulo de declinación magnética en los últimos 250 años, agudizándose el proceso en los últimos 50.

Dato 3: En el mismo estudio, se muestra como la concentración de ozono en las zonas donde el campo magnético disminuye es mucho más baja que en el resto.

Dato 4: Fluctuaciones invierno-verano en la concentración de ozono en las regiones polares.

Dato 5: El cambio de la temperatura es mayor en los polos que en el resto del planeta.

Bien. Pensarán muchos de los que me leen... ¿Y qué? ¿No era culpa del CO2?

Vamos allá. El campo magnético terrestre está producido, como todo campo magnético, por movimiento de carga. En este caso, el hierro fundido del núcleo externo de nuestro planeta. Al moverse girando entorno al centro, se produce un campo magnético variable, que a lo largo de la historia a cambiado mucho y que incluso cambia de polaridad (el norte se transforma en el sur) cada cierto tiempo. La gran importancia de este campo es que es capaz de frenar buena parte de la radiación del espectro electromagnético proviniente del Sol. Pero, este campo, como todos, tiene, al menos, dos puntos débiles, los polos. Por los polos del campo puede entrar cualquier tipo de radiación, pues el campo es paralelo a la radiación incidente (suponiendo esta perpendicular a la Tierra). Se ve mejor con la figura...
Ahora bien, utilicemos un poco el intelecto. La radiación solar que nos llega no es perpendicular a la Tierra por los polos. De hecho, es prácticamente paralela, cuando llega, pues en el invierno local siempre es de noche. Pero. ¿Qué pasaría si el campo rotase? Es decir, ¿qué pasaría si el ángulo entre el norte geográfico y el magnético (el norte magnético es el sur) cambiase? Pues que la cantidad de radiación solar que puede penetrar a través del campo aumenta. Y si el campo disminuye, el efecto, se agrava en los polos y nace en el resto de la Tierra, pues más parte de la radiación consigue entrar. Ojo, estamos hablando de poca radiación, porque hablamos del cambio en uno o dos grados en 100 años. (casi 4 en los polos). O sea, que los datos 1 y 2 explican satisfactoriamente el efecto que se produce en el dato 5. Es decir, que la temperatura aumenta y aumenta más en los polos, pues entra más radiación por allí.

Pero, a pesar de que esto da muchas respuestas, me interesan más los puntos 3 y 4. En estos, es donde el ser humano sí que puede tener bastante que ver, o no...

La cosa es la siguiente. La historia del planeta es ya larga, casi 4.600 millones de años y muchos procesos han tenido lugar aquí. Se han comprobado varios cambios importantes en el campo magnético. Y, de una forma u otra (se explica bastante bien, no creáis que esto me lo saco de la manga), la Tierra formó una fina capa de ozono, un gas inestable en superficie pero bastante estable en las capas altas de la atmósfera. Este ozono, ha protegido el interior del planeta durante millones de años. Pero, tiene la particularidad de que es muy difícil su formación. Y más, en presencia de CO2. El caso es que si una molécula de ozono y otra de CO2 se encuentran, con suficiente energía puesta en juego, el ozono se rompe transformándose en oxígeno y dando CO2 y CO. Entonces.

Si tenemos un campo magnético que gira, permitiendo la entrada de más radiación y niveles importantes de CO2 en la atmósfera, lo más lógico que puede pasar es que el ozono desaparezca. Y esto se confirma con los datos 3 y 4. El 'agujero' de la capa de ozono en ambos polos es bastante importante. Con la gran particularidad que el ozono es capaz de moverse por las capas altas recuperándose prácticamente toda la concentración en los inviernos polares, ya que no hay radiación. Y esto nos lleva a confirmar y explicar sin necesidad del efecto invernadero la subida de temperaturas en el planeta, teniendo en cuenta la disminución del campo y la mayor subida en los polos, teniendo en cuenta el giro.

Pero... Me pregunto... ¿Es necesario un aumento de CO2 en la atmósfera para que el proceso se acelere o se produzca? No. Siempre, desde que la Tierra es Tierra, ha existido en nuestra atmósfera suficiente CO2 para que el proceso se de. Lo único que no existía era un 'coladero' tan importante en el campo magnético, que permite la entrada de más radiación.

Dato 6: Para que piensen. Al bajar el campo magnético, la radiación que pasa, además de ser más, es más energética.

Y recuerden. Estamos hablando de variaciones en la temperatura de 2º, y eso, con el efecto invernadero no se explica, con el efecto invernadero estaríamos hablando de 5-6 o más.

Espero que les haya gustado. Pronto, más.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues si que me ha gustado la verdad,aqi venimos de vez en cuando.

Un Saludo,ALVARO

cornelio dijo...

Desde mi ignorancia técnica sólo quiero hacer unos comentarios.

El cambio climático es algo cierto y palpable.

Los ciclos de lluvia-sequía han existido simpre. Cuando Moisés y los egipcios ya se cita entre las plagas siete años de vacas gordas (lluvias) y siete de vacas flacas (sequía).

Cuando un día, mes o año, ha estado tantos grados o litros por encima o debajo de la media quiere decir que antes ha pasado.

Es cierto que nos estamos cargando el planeta (selva amazónica, por ejemplo) pero también que antes con un barreño de agua se bañaba el sábado una familia y ahora todos nos duchamos todos los días.

Medidas hay que tomar, pero desde arriba, no creo que asustarnos y hacernos sentir la culpa sea el camino.