Los sevillistas de hoy en día tenemos la gran suerte de estar viviendo la mejor época de la historia de nuestro querido club. Durante años y años vivimos sumergidos en la pobreza y la mediocridad, tantos años que hasta tres generaciones no vieron a su Sevilla ganar nada en su juventud.
Sus progenitores habían visto a un Sevilla grande, que paseaba títulos como lo hace ahora, y que, de no ser porque no existían competiciones, hubiese hecho grandes cosas en Europa. Muchos de los nuestros de aquellos años son y serán recordados por el Sevillismo. Se me vienen nombres como Juan Arza o Campanal, hombres que aunque muchos nos dejaron hace tiempo (otros siguen con su sevillismo entre nosotros) siguen en la memoria histórica de nuestro club.
Después, como decía anteriormente, mediocridad y pobreza aderezada con alguna clasificación europea fue lo que vivieron nuestros padres.
Los jóvenes de mi generación, hemos conocido un Sevilla diferente. Crecimos con un Sevilla sumergido en las más oscuras tinieblas, tanto deportivas como sociales. Después nos hemos hecho adultos con un Sevilla que vuelve a ser campeón, con un proyecto fuerte surgido de la lucha incansable del Sevillismo y de la unidad de todos, que poco a poco sacó al equipo de segunda hasta hacerlo campeón y de la pobreza y las deudas hasta ser anclar a la entidad en el siglo XXI.
Con las victorias el nivel de nuestro equipo iba subiendo hasta que llegaron los títulos. Hasta cinco en menos de año y medio. Lo nunca visto en nuestra ciudad. Pero...
Las victorias trajeron consigo derrotas. Los triunfos hicieron que muchos se llenasen de grandeza y que perdieran la humildad que les había hecho grandes.
Hacía referencia antes a jugadores históricos, queridos por todo el Sevillismo. Y me pregunto. A los de nuestra generación, a los que hemos visto a esos jugadores ganar y ganar... ¿Qué nos quedará? ¿Qué le quedará al Sevillismo? ¿A quién recordará?
Y me lo pregunto porque los que están, o estaban, abandonan o desean abandonar nuestras filas de la peor manera posible, enfrentándose con el club y haciendo olvidar a la afición todo lo bueno que nos dieron.
Casos como los de Juande, Sergio Ramos o los inminentes de Alves y Luis Fabiano dejan esa pregunta abierta. ¿Recordará el sevillismo como suyos a estos señores que al irse, sólo buscan los mejor para ellos aún a costa de lo peor para el Sevilla? Creo que no. En la gala del 150 aniversario ninguno de estos estará presente. Serán 'olvidados' por el Sevillismo, a pesar de haber sido idolatrados y queridos por los cuantiosos triunfos.
Muchos dicen que el romanticismo en el fútbol se ha acabado. Ojalá sólo fuese eso. Hoy en día se traiciona sin ningún tipo de escrúpulos a todo y a todos los que durante meses los defendieron por el simple hecho de llevar encima la camiseta del Sevilla.
Sólo me queda la esperanza de saber que por encima de todos y de todo, siempre estará nuestro equipo, equipo que gracias a Dios, se levanta aún más fuerte después de cada traición.
Resulta duro revisar videos y ver a cierta gente, pero bueno, es lo que hay. Muchos ni siquiera pudieron vivir traiciones. Ojalá perduren mucho, será buen síntoma (tal y como están las cosas).
Y habrá que tratarlos como los mercenarios que son.
miércoles 16 de abril de 2008
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